En la actualidad, muchas empresas simplemente no piensan de forma global. El contenido se crea en el idioma de origen, que puede ser japonés, chino o inglés. Después, se intenta traducir el contenido a otros idiomas. Sin embargo, esto puede dar problemas, ya que es posible que tenga diferentes implicaciones en distintos países. El pensamiento a nivel global en la primera etapa del ciclo de creación del contenido ahorrará mucho tiempo y esfuerzo posteriormente.